Claudio Castro, director social de “Un techo para mi país”, dijo que por el lado de los voluntarios, la construcción de las viviendas de emergencia ha acercado a los jóvenes universitarios a la realidad de la exclusión y de la extrema pobreza en sus países.
Les ha ayudado a convivir con familias y sentir sus necesidades de cerca durante las jornadas de construcciones.
También dijo que estas casas son positivas desde el punto de vista de que representan una “denuncia social” para que los gobiernos tomen conciencia de la existencia de los asentamientos y vean la realidad.
“Hacemos sentir esta situación poniendo el tema en la agenda, en los medios, para que se note que es una realidad palpable. Es poner en el centro del debate público”.
Agregó que de las millones de familias que viven en asentamientos en América Latina, hasta el momento solo se han hecho 70.000, de las cuales 50.000 fueron realizadas en un solo país (Chile), donde ahora ya se pasó a otra etapa, cual es la de la vivienda definitiva y la rehabilitación urbana. “Hay que poner énfasis en que las viviendas de emergencia son eso mismo, para una emergencia, temporal y que necesariamente debe darse una rehabilitación urbana”, subrayó. "
Tomado de: http://www.abc.com.py/nota/viviendas-de-emergencia-aumentan-en-un-300-bienestar-de-las-familias/
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